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Barreras contra plagas como alternativa al manejo integrado

Publicado por el 14 diciembre 2018 •

polilla en hoja

Hoy en día, se ha venido evolucionando con el uso de distintas alternativas para el control integrado efectivo de las plagas que tanto afectan a nuestros cultivos, sin embargo, el enfoque que hemos seguido de tiempo atrás, en cuanto a investigaciones se refiere, ha sido la manera práctica real de integrar armoniosamente los controles que tenemos al alcance manteniendo bajos los umbrales comerciales de plagas.

El presente artículo se basa particularmente en las barreras usadas en nuestro campo de acción.

Cuando hablamos de barreras se engloba una variedad de herramientas alternas en el manejo integral de cultivos. Actualmente, dichas herramientas se han definido como una alteración en el ambiente físico que lo vuelve inhóspito para insectos plaga, estos son métodos que tienen amplia aceptación, ya que son amigables con el medio ambiente, por ejempo, el “embolsado de frutos”, que consiste en cubrir los frutos con papel o plástico. Para atacar insectos que no pueden volar se pueden utilizar sustancias adhesivas en los troncos o en los tallos. Así se evita que los insectos trepen.

Barreras físicas

Dentro de las herramientas de tipo de control físico más utilizados se encuentran las barreras físicas (Weintraub, 2009), ya sean de tipo anti insectos o de exclusión (mallas con un tamaño de poro determinado para evitar la entrada al cultivo de plagas), fotoselectivas, las cuales bloquean la luz UV interfiriendo en la visión, orientación y dispersión de los insectos; así como también son usadas mallas tratadas con insecticidas. Éstas últimas combinan el control físico y químico, frenando la entrada de insectos al interior de cultivo y dispersión de virus (Díaz et al 2004).

Barreras naturales

Son usadas también barreras naturales, recientes investigaciones detallan el uso de Tagetes, el cual ayuda a bajar las poblaciones de mosca blanca y puede utilizarse exitosamente como una alternativa de control dentro del manejo integrado de plagas en cultivo de berenjena.

Además, retarda la entrada de los insectos voladores como mosca blanca o palomilla del repollo, ayuda a mantener enemigos naturales y sirve como trampa de gusanos del género Spodoptera. Sin embrago, datos indican que a pesar de mostrar resultados con diferencias significativas evaluados independientemente, las barreras biológicas y físicas en combinación pueden utilizarse como una alternativa para impedir la llegada de mosca blanca al establecerse alrededor del cultivo, coincidiendo con lo que reportan Salguero (1992) y Ávila y Pozo (1992).

Ellos determinaron que el cempasúchil actuó como una barrera física o que su olor característico causó repelencia a este insecto, por lo tanto, sugirieron que esta asociación puede considerarse como una alternativa en el manejo integrado en chile.

Ruiz y Aquino (1999) señalan una mayor eficiencia de control de mosca blanca en tomate y ajìes al combinar barreras de maíz (Zea mays) con el hongo entomopatógeno Paeciolomyces farinosus, por lo que es posible proponer un esquema de manejo integrado de la plaga en estos cultivos.

Hilje y Stansly (2000) recomiendan el uso de coberturas vivas para reducir el daño por mosca blanca en cultivos de tomate. Aunque no se conocen los detalles del mecanismo de acción de las coberturas, se piensa que probablemente enmascaran el cultivo haciéndolo menos accesible a la mosca blanca. Estos autores avalan la posibilidad de utilizar barreras vivas, posiblemente de manera integrada con otros métodos de control, para el control de mosca blanca en distintos cultivos.

Los efectos

La barrera es la sola presencia de una planta alta de cultivo asociado que afecta los estímulos visuales, por medio de los cuales los insectos plagas se orientan hacia su planta hospedera apropiada, el principio de usar barreras es evitar la movilización y dispersión del insecto de un área a otra, es decir, dentro del sistema de la plantación y crear así confusión en el insecto. Los insectos se ven afectados por la barrera porque hay mayor sombra y eso evita el desarrollo.

Otro efecto de las barreras es que bajan la intensidad de luz y de esta forma pueden producir inhibiciones alimentarias en algunos insectos plagas (Altieri & Letourneau, 1982) citado por Flores y Rugama, (1998). Algunas especies leguminosas han sido usadas con este fin, pueden ser comestibles como los frijoles comunes, para forrajes como el Dolicos, o no comestibles como el frijol abono o canavalia (Medina et al., 1997).

El control etiológico comprende el estudio del comportamiento de los animales en relación con el medio ambiente, es la técnica donde se utilizan métodos de represión que aprovechan las reacciones del comportamiento de los insectos, el cual está determinado por la respuesta a la presencia de estímulos, los cuales pueden ser químicos (feromonas), físicos (luz), mecánicos.

Las trampas son herramientas que atraen a los insectos para capturarlos o destruirlos, son un excelente método de monitoreo ya que permite determinar la ocurrencia estacional y/o abundancia, permite tomar decisiones de control y es un método directo de control. (Cisneros, 1995).

Cada insecto tiene un comportamiento fijo frente a un determinado estímulo. Así, una sustancia química presente en una planta puede provocar que el insecto se sienta obligado a acercarse a ella. Se trata de una sustancia atrayente. En otros casos, el efecto puede ser opuesto; entonces se trata de una sustancia repelente. Hay sustancias que estimulan la ingestión de aumentos, otras que lo inhiben. (Cañedo et al., 2011).

Las trampas pegajosas amarillas capturan moscas minadoras y moscas blancas, las trampas pegajosas azules capturan trips y las trampas pegajosas rojas capturan escarabajos de cortezas. (Cisneros, 1995); colores más óptimos como atrayentes para insectos fitófagos y benéficos son el celeste y blanco, colores con mayor efecto en insectos plaga son el celeste y blanco para “trips” (Thripidae); naranja y amarillo para “cigarritas” (Cicadellidae); amarillo para “pulgones” (Aphididae); naranja y verde para “psílidos” (Psyllidae); y blanco para “moscas comunes” (Anthomyiidae).

Los monocultivos año tras año aumentan las probabilidades de ataques por insectos y enfermedades, los cultivos con barreras vivas funcionan como un cultivo de rotación reduciendo la posibilidad de ataques de plagas o enfermedades. Hay también evidencias de que los cultivos con barreras vivas pueden reducir los problemas causados por nematodos (Medina et al., 1997).

Una herramienta más usada como barrera física en la agricultura intensiva es la utilización de los plásticos conocidos como antiplagas (fotoselectivos), que bloquean parte de la radiación UV (Salmerón et al., 2001) y eliminan la longitud de onda correspondiente al color más visible para los insectos, permite dificultar el desarrollo de los insectos plaga (Salmerón et al., 2001; Antignus et al., 2001; y Lapidot et al., 2002), o de virus transmitidos por los insectos que son sensibles a la disminución o ausencia de la radiación ultravioleta.

Sin embargo, también pueden tener un efecto negativo sobre la actividad de los polinizadores, que se encuentran necesitados del espectro de la radiación ultravioleta (Bertholf, 1931; Weiss, 1943; Hollingsworth et al., 1970; Varela, 1974; Brown et al., 1998; y Chittka y Thomson, 2001), limitando su visión (Cabello et al., 2005a y Soler et al., 2005).

Fuente: agrolimentando.com

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