CIENCIA, TÉCNICA Y FUTURO EN EL CONTROL DE PLAGAS

 

El sector del control de plagas urbanas y la protección de granos
almacenados ha experimentado transformaciones profundas en las últimas dos
décadas, derivadas del avance tecnológico, cambios regulatorios, mayor presión
sanitaria y la consolidación de prácticas basadas en evidencia.
En este contexto, conversar con el argentino Hernán Martín Funes es entrar en
un mundo donde la ciencia, la experiencia de campo y la visión estratégica
conviven sin fricciones. Ingeniero agrónomo, magíster en control de plagas e
impacto ambiental, doctor en ciencia y tecnología mención química. Su trayectoria
lo ha convertido en una referencia técnica del sector en América Latina y Europa.
Hoy, radicado en España desde hace tres años, ejerce como gerente técnico
comercial para Pelsis en la península Ibérica. Funes combina investigación,
experiencia industrial, desarrollo de productos, dirección técnica y vínculos
comerciales a nivel internacional. Su visión, nutrida tanto por la ciencia como por
el trabajo directo con empresas de control de plagas, permite entender los
procesos que están moldeando el sector, y también los que vienen.

 

De la agronomía a las plagas urbanas
Como muchos profesionales del sector, Funes no partió estudiando plagas
urbanas. Su vínculo nació desde la agronomía. Lo explica con claridad: “Mi
formación de base es ingeniero agrónomo, con lo cual ya tengo una vinculación
como muchos de los que estamos en este rubro; son pocos los que realmente
empiezan a estudiar plagas urbanas desde el principio, porque de hecho no hay
una carrera formal en plagas urbanas. Es una derivación de otras disciplinas.
Desde el punto de vista académico, hay muchos ingenieros químicos que se
vuelcan a este sector, hay muchos biólogos que terminan trabajando en esto y hay
también varios ingenieros agrónomos”.
Ese interés lo llevó a integrarse tempranamente a cátedras universitarias,
donde comenzó a explorar la biología de insectos y los métodos de control. Años
más tarde, daría sus primeros pasos investigativos en el INTA, uno de los
institutos de investigación agropecuaria más prestigiosos de Argentina. Él lo
describe así: “Desde mi época de estudiante me vinculé con cátedras como la de
zoología agrícola, después con la de terapéutica vegetal… y tuve ahí una
interacción con ensayos y trabajos asociados a plagas, análisis de herramientas
para control. Luego de un tiempo, un poco antes de recibirme, empecé una
pasantía en el INTA, donde realicé mis primeras experiencias vinculadas a la
investigación, particularmente en ese momento con la mosca de la fruta, con

 

ceratitis capitata, y a unos controladores biológicos también que estuvo muy
interesante”.


Más adelante, su ruta lo llevó a un laboratorio dedicado al desarrollo de
feromonas para plagas forestales, espacio donde profundizó en biología química,
ecología de insectos y monitoreo: “De ahí pasé a otro centro de investigación ya
más enfocado en el desarrollo específico de feromonas para una plaga forestal.
Eso me permitió hacer mis estudios de posgrado… y dentro de ese laboratorio
pude obtener mis títulos de posgrado y obtener vinculación con Chemotecnia, que
tenía una asociación y un convenio para el desarrollo de alternativas de control de
plagas urbanas”.
Es en ese punto donde su carrera da un giro. Aunque venía de una línea más
agrícola, su exposición a los desafíos urbanos —y a la necesidad de tecnologías
nuevas para un sector en expansión— lo llevó a especializarse definitivamente en
plagas urbanas y en granos almacenados.

 

De Argentina a España: un rol global en la industria
Durante una década formó parte de una empresa formuladora de insecticidas
domésticos de relevancia regional en Argentina. Ese rol lo relacionó directamente
con empresas de control de plagas de toda Latinoamérica y, eventualmente, lo
llevó a recorrer el continente como gerente de exportaciones: “Estuve durante
mucho tiempo, del 2012 al 2022, trabajando en una empresa que formula
insecticidas domésticos sanitarios en Argentina… y desde ahí tuve mucho
contacto con empresas de control de plagas y a partir de un determinado
momento… entré en una gerencia de exportaciones; por ende estuve viajando
muchísimo y conociendo mucho del sector en América Latina, ya que desde ahí
exportamos muchos de los productos a LATAM”.
Ese conocimiento del mercado latinoamericano, sumado a su formación
científica, lo posicionó como un puente entre desarrollo tecnológico y aplicación
técnica. Luego vendría su traslado a España: “Desde hace ya breves 3 años estoy
acá trabajando en España. Actualmente, me desempeño como gerente técnico
comercial de Pelsis para el sur de Europa; estamos en España, tenemos algo de
incidencia en Portugal e Italia. Y bueno, sigo teniendo cierto vínculo con América
Latina en cuanto a relaciones comerciales y técnicas también”.

 

Cómo evolucionó el control de plagas en 15 años: profesionalización y
tecnología
Cuando se le pregunta cómo ha cambiado la industria, Funes responde con
seguridad, pero también con perspectiva histórica: “Estoy absolutamente
convencido de que siempre la evolución es positiva… y en líneas generales, la

 

tendencia siempre es positiva. Va de la mano a dos cosas: una es la formación
constante… y la otra es el nivel tecnológico, que está creciendo y se está
metiendo de lleno en el sector”.
Para Funes, el desarrollo académico formal en plagas urbanas es reciente,
pero decisivo: “En los últimos 15 o 20 años a nivel global, el técnico y el
profesional… ha encontrado en asociaciones, cámaras e incluso en el sector
privado una suerte de apoyo académico que no existía hace 20 o 30 años o existía
de manera muy escueta, más vinculado a promociones comerciales que a
formación real. Eso ha cambiado muchísimo”. Hoy, según el agrónomo, la gente
demanda capacitación técnica real. Y eso ha fortalecido a toda la industria.
Por otro lado, la digitalización, monitoreo remoto, automatización y análisis de
datos marcan un antes y un después: “Aparecen muchas tecnologías vinculadas a
la digitalización, a la automatización de procesos, a la optimización de recursos, al
ahorro energético… al desarrollo de herramientas más sustentables. El avance
tecnológico ha acelerado ese posicionamiento”.
También analiza el futuro de la industria desde una dimensión estructural: la
consolidación empresarial. Grandes compañías absorbiendo a medianas y
pequeñas empresas. Y aunque el fenómeno podría interpretarse como negativo,
su lectura es distinta: “Hay una tendencia a unificar un poco la forma de trabajar…
grandes monstruos creciendo en determinadas zonas… empresas medianas que
son absorbidas. Pero no es necesariamente negativo: se sigue manteniendo la
fuente laboral y en muchos casos puede ser muy positivo”.

 

Un futuro con más tecnología
La pregunta sobre los próximos 15 años es inevitable. Su respuesta es
compleja y profunda: “La incorporación cotidiana de la tecnología se va a ir
incrementando. Estoy convencido de que va a haber un uso más frecuente de
esto… y bien utilizado puede ayudar muchísimo a perfeccionar al profesional y a
que se desplace mejor”.
Sin embargo, su énfasis no está en reemplazar personas, sino en potenciarlas,
ya que el servicio se basa en confianzas: “Yo no creo que la tecnología vaya a
desplazar el recurso humano, sobre todo en nuestro sector… donde el particular o
la industria abren las puertas de sus casas o empresas para solucionar un
problema complejo. Ese factor humano… estamos lejos de que sea reemplazado
por inteligencia artificial o robótica”.
Funes también reflexiona sobre la capacidad de la IA para aprender en tiempo
real: “Es muy loco pensar que mientras estamos aquí hablando, un sistema por sí

 

solo está aprendiendo constantemente y mejorando… eso no deja de
sorprenderme”.

 

Plagas globales
En cuanto a los desafíos actuales, los roedores encabezan la lista tanto en
Europa como en América Latina: “Los roedores están cada vez más adaptados a
las características de las ciudades… se vuelve muy complejo el manejo”.
Se les suma las cucarachas, que son un problema constante en todo el mundo.
En Europa, además, las termitas subterráneas están emergiendo como una
amenaza seria: “En la península ibérica se está destacando la termita
subterránea… un problema bastante complejo”. Sobre los mosquitos, la
preocupación es mayúscula: “En el resto de América Latina… la capacidad
vectorial de los mosquitos y las epidemias de dengue, Zika y chikungunya son
claves mayores. Y acá en España están empezando a aparecer casos de fiebre
amarilla, virus del Nilo y dengue”.

 

Soluciones innovadoras
Las tecnologías de captura, inspección y análisis automatizado están
avanzando rápido. Funes detalla algunas de las tecnologías emergentes: “Existen
muchos equipos que tienen distintos tipos de sistemas para atraer mosquitos
adultos… también están digitalizadas esas capturas y automatizada la
interpretación de datos, lo que es muy interesante a nivel de ayuntamientos”.
En cucarachas, el desafío es la resistencia: “Más del 90% de los productos
que encontramos en el mercado son piretroides… y plagas con alta capacidad
reproductiva adquieren resistencia rápidamente”.
Sobre los geles, profundiza: “En los geles… la resistencia pasa más por una
cuestión de aversión que por resistencia al insecticida. Se trabaja mucho sobre la
palatabilidad para lograr cebos más eficientes”.
En cuanto a tecnologías físicas, destaca los avances en luz UV y la
transición obligatoria de fluorescentes a LED: “En 2023 se prohibió definitivamente
el uso de luces fluorescentes… por mercurio, huella de carbono y consumo
energético. Ahora estamos en transición hacia LED específicos para trampas de
luz, que deben emitir una longitud de onda adecuada”.

 

La crisis silenciosa de los granos almacenados
Funes describe este segmento con la precisión de quien ha seguido de cerca
el problema: “Cuando se acopian productos de diferentes orígenes que ya vienen
contaminados desde el campo. Esa mezcla de productos con diferentes orígenes

 

y que se mezclan y muchas veces no tiene una trazabilidad en esa mezcla. Así
que se generan focos de insectos en una masa de grano y se van multiplicando”
indicando que ese foco se termina transformando en una cantidad de insectos
enormes que provoca un aumento de la temperatura, un aumento de la humedad,
una aparición de hongos.
Se estima que cuando no se controla adecuadamente el acopio de granos la
perdida puede ser de un 30%. Las opciones químicas son escasas: “Hoy día
están permitiendo una molécula que es un piretroide y otra que es un fosforado…
y paremos de contar”.

 

Cetrería, drones e inteligencia artificial en aplicaciones
Cuando se le pregunta por herramientas no convencionales, aparece la
cetrería: “Es una herramienta muy buena… usada en muchos aeropuertos para
evitar choques de aves con aviones. Pero requiere continuidad y es un costo alto”.
Pero donde ve mayor potencial es en drones inteligentes: “Aparecen drones…
asociados con algoritmos e inteligencia artificial que permiten optimizar una zona
de aplicación, regular caudales, escanear superficies… realmente hay mucha
tecnología por ese lado”.
Profesionalización y futuro: un camino sin retorno
Funes cierra la conversación con una convicción clara: “En estos últimos 15
años hubo un crecimiento grande… y yo creo que va a continuar. Van apareciendo
alternativas dentro de marcos académicos que permiten una formación oficial,
acreditada… y eso es muy positivo”.
Su visión resume lo que hoy define al sector: ciencia, tecnología, regulación,
sustentabilidad y, por, sobre todo, profesionalización. Su reflexión final resume su
visión: un sector cada vez más técnico, más profesionalizado, con más
herramientas, pero donde el conocimiento humano seguirá siendo el núcleo del
trabajo.

 

 

 

Marcela Silva Di Pascal

 

Periodista Díptero.cl

Necesitas ayuda? Chatea con nosotros