Las babosas y caracoles son habitantes comunes de los jardines, conocidos por su cuerpo blando y viscoso y su apetito por la materia vegetal. Estos moluscos gasterópodos pueden convertirse en una plaga problemática si se multiplican en exceso, causando daños significativos a plantas tiernas y brotes jóvenes.

El caracol de jardín, cuyo nombre científico es Cornu aspersum, es originario de Europa, pero fue introducido en diversas partes del mundo, adaptándose con facilidad y a menudo considerado una plaga en jardines y cultivos. Su dieta herbívora incluye una variedad de plantas, desde hojas y flores hasta frutas y verduras de hoja verde, como lechugas y espinacas. Además, consumen hongos y detritos vegetales en descomposición.

El ciclo de vida de estos caracoles comienza con la puesta de huevos en lugares húmedos y protegidos, seguido por la eclosión de las crías, que crecen lentamente y desarrollan sus conchas hasta alcanzar la madurez sexual entre los 6 meses y 1 año de edad. Para controlar su población en los jardines, existen métodos naturales como barreras físicas de sal gruesa o cáscaras de huevo, el uso de café o ajo, y fomentar la presencia de depredadores naturales.

Se diferencian entre sí porque los caracoles tienen una concha con forma de espiral en su parte dorsal, mientras que las babosas están desnudas. Secretan mucosidad para desplazarse, por lo que dejan un rastro brillante característico de baba. Aunque habitan a nivel del suelo, pueden trepar prácticamente sobre cualquier superficie.

Para mantener a las babosas y caracoles lejos de su jardín de manera natural, se conocen varios métodos efectivos que puede emplear. Uno de los más recomendados es el uso de cáscaras de huevo trituradas, que actúan como una barrera física disuasoria debido a su textura afilada. Además, el café molido esparcido alrededor de las plantas puede repeler a estos moluscos gracias a su olor fuerte y textura granulada.

Otra opción es el ajo, que al ser mezclado con agua y rociado en el jardían, su aroma potente sirve para ahuyentar a las babosas y caracoles. Curiosamente, la cerveza también puede utilizarse creando trampas con recipientes poco profundos enterrados cerca de las plantas, atrayendo a los moluscos con su olor y provocando que se ahoguen.

Por último, incorporar plantas repelentes como la menta, el romero o la salvia, puede ser una estrategia efectiva para ahuyentar a las babosas y caracoles, ya que el aroma que desprenden estas plantas funciona como un repelente natural.

Fuente: minutonequen.com

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